Reflexiones sobre política criminal
3 de septiembre de 2025
The People v. Kohlberger: ¿diagnóstico social o profecía política?
¿Qué justicia queda cuando la sentencia no basta y el proceso termina convertido en ceremonia de degradación?
El pasado 22 de julio se conoció el sentido del fallo en el caso del estado de Idaho v. Bryan Kohlberger, a quien se le impuso una sentencia de cuatro cadenas perpetuas, consecutivas, sin derecho a libertad condicional, luego de llegar a un acuerdo con la Fiscalía y renunciar a su derecho a un juicio, aceptando la imputación realizada por el ente acusador a cambio de que esta desistiera de perseguir la pena de muerte. Los cargos imputados fueron cuatro homicidios en primer grado y hurto agravado[1].
Uno de los elementos más llamativos dentro del caso se deriva de la inconformidad que las víctimas han expresado con la pena, supuestamente baja, impuesta al procesado, entre otros aspectos que consideran injustos[2]. Lo anterior resulta interesante al considerar los acontecimientos de la audiencia del 23 de julio, en la que las víctimas tuvieron la oportunidad de dirigirse directamente hacia el condenado. En este punto, la diligencia pareció más un espacio de desfogue en el que el procesado se convirtió en un objeto puesto ante el público para ser destruido, que otra cosa. El punto más álgido de esta situación, en mi opinión, se evidenció cuando una de las víctimas le comunicó al condenado, en presencia del juez, que durante la ejecución de su pena sería violentado sexualmente[3].
En lo personal, considero necesario comentar dicha situación a partir del concepto de ceremonia de degradación. A grandes rasgos, estos espacios parten de la destrucción simbólica de un sujeto determinado a partir de su degradación moral, mostrándolo ante la sociedad desde su “verdadero ser”, teniendo como resultado, entre otros, la consolidación de valores y normas; debido a esto se considera que toda sociedad medianamente organizada cuenta con dichos espacios[4]. Adicionalmente, debe resaltarse que, en la modernidad, los tribunales han logrado “monopolizar” los rituales de castigo atemperando el estado emocional de la comunidad afectada[5].
Así, habría que preguntarnos: ¿cuál es el estado emocional de una sociedad en la que cuatro cadenas perpetuas, sin derecho a libertad condicional, resultan “injustas” por defecto en la imposición de la pena? ¿Y qué se atempera por un Estado que permite que las víctimas le indiquen a su victimario, en plena audiencia, que espere violencia sexual durante la ejecución de la pena?
Finalmente, desde una perspectiva política, considero interesante responder las preguntas planteadas en el párrafo anterior y, posteriormente, cuestionarnos: “como sociedad, ¿qué tan lejos estamos de esta realidad?”. Esto es particularmente llamativo, pues, con un alza de discursos propios de las políticas de “Ley y Orden” en la región latinoamericana, derivados de situaciones complejas de orden público en países geopolíticamente relevantes para la región, el panorama judicial y, en especial, el político-criminal de los Estados que se encuentran próximos a elecciones se verá fuertemente influenciado por esta realidad.
Por lo tanto, resulta necesario que, como comunidad política, recordemos el porqué de los avances en materia de derechos y garantías que hemos alcanzado al interior de nuestro ordenamiento penal y evitemos replicar discursos que se apalanquen en el desconocimiento de estas victorias que, finalmente, buscan protegernos a todos; pues nadie está exento de, en algún momento, convertirse en sujeto pasivo del Derecho penal. Y, tal como lo han demostrado algunos de los casos me representativos de los últimos años en el país, la falta de garantías nos afecta a todos por igual y no discrimina, como se creyó en algún momento, con base en pensamiento político o trasfondo económico.
[1] https://www.nbcnews.com/news/us-news/live-blog/bryan-kohberger-idaho-murders-life-sentence-live-updates-rcna219540.
[2] https://www.independentespanol.com/crimen/bryan-kohberger-sentencia-familia-goncalves-victima-idaho-b2795364.html.
[3] https://www.eonline.com/news/1420260/bryan-kohberger-reacts-to-being-told-hell-get-big-ds-in-prison
[4] Garfinkel, H. (1956). “Conditions of Succesful Degradation Ceremonies”. American Journal of Sociology, Vol. 61(5), pp. 420-424.
[5] Escobar, S. (2015). “Ceremonia de degradación y debates actuales sobre el crimen y el castigo”. Derecho penal contemporáneo. Vol. 51. Pp. 135-161.