Departamento de Derecho Penal y Criminología

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Actualidad
28 de mayo de 2025

Mayo del Putumayo

En el Putumayo, cambiar la coca por el chontaduro no es solo cuestión de voluntad: es cuestión de Estado

El Putumayo es un departamento de casi 25.000 kilómetros cuadrados y cerca de 350.000 habitantes, que cuenta con varios ríos caudalosos y un bosque tropical caracterizado por su enorme biodiversidad. Los grupos armados irregulares han estado presentes en ese territorio desde mediados de la década del sesenta del siglo XX hasta la actualidad, y alrededor de ellos han surgido y proliferado actividades ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal que, a su vez, han incidido en el aumento de otros delitos entre los que sobresalen el desplazamiento forzado y el homicidio.

Como consecuencia del acuerdo de paz suscrito entre el Estado colombiano y las FARC-EP, hasta finales del 2020 se habían sustituido en el Putumayo casi 10.000 de las cerca de 25.000 hectáreas de cultivos de coca allí registrados, y se habían impulsado casi 30 proyectos productivos, actividades que, en conjunto, beneficiaban aproximadamente a 20.000 familias.

Durante este mes la fundación Compaz (https://fundacioncompaz.org), la Tienda de la Empatía (https://fundacioncompaz.org) y la W Radio (https://www.wradio.com.co/2022/05/03/mayo-del-putumayo-la-campana-para-mostrar-todos-los-productos-y-dar-voz-a-los-habitantes-del-departamento/), han lanzado una campaña que, bajo el nombre de “Mayo del Putumayo” busca mostrar la cara amable del departamento. A través de esta iniciativa se están dando a conocer los productos lícitos que allí se elaboran, se los está promocionando para que la gente apoye a todos quienes le apuestan por vivir en la legalidad, y se les abren los micrófonos para que nos hablen de los esfuerzos que realizan para integrarse a las economías legales, contribuyendo así al mejoramiento de las condiciones económicas y de seguridad de esa apartada zona del territorio nacional.

Algún día, en medio de esta campaña, Julio Sánchez les preguntó a varios campesinos cómo habían logrado cambiar algo tan rentable como el cultivo de hoja de coca por otros como el de la pimienta; el interrogante es válido, no solo porque buena parte de la opinión pública se lo formula, sino porque constituye uno de los motivos por los que se suele dudar -incluso desde los propios gobiernos- de la viabilidad de los proyectos de sustitución de cultivos de uso ilícito. Curiosamente la mayoría de los entrevistados eludieron la respuesta, para centrarse en la promoción de sus productos; sin embargo, una señora dedicada a la plantación del chontaduro se quejó de que sacar el producto era muy difícil por la precaria infraestructura y las dificultades de conseguir transporte.

Ese es el verdadero problema; la idea de que a los campesinos les pagan mucho dinero por cultivar hoja de coca es equivocada; una hectárea dedicada a esas actividades (que es la extensión promedio en nuestro país) le supone a una familia ingresos mensuales de entre medio y un salario mínimo legal. Lo que en realidad les resulta rentable es que la semilla y los fertilizantes se los llevan hasta su finca, y allí mismo les recogen la cosecha y se las pagan a precios sostenibles. Por el contrario, quien siembra hortalizas debe procurarse los insumos en los centros poblados más cercanos, hasta allí deben llevar (a pie, en mula, en canoa o en vehículos automotores) sus productos, y someterse a los precios que les fijan los intermediarios dependiendo de la oferta y la demanda.

Sin duda campañas como ésta son muy valiosas porque nos muestran la importancia de adquirir los productos lícitos producidos en el Putumayo, como una forma de apoyar proyectos que mantienen a sus habitantes por fuera de los circuitos criminales. Ojalá se pudieran aprovechar iniciativas similares para conseguir que se creen centros de acopio y cooperativas, para mostrarle al gobierno la necesidad de aumentar la presencia del Estado en esos sitios. Eso, y no el simple cambio de un cultivo ilícito por otro lícito, es lo que puede brindarles a los putumayenses la tranquilidad sobre cuya consecución insistieron tanto en la W los entrevistados.