Departamento de Derecho Penal y Criminología

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Actualidad
25 de marzo de 2026

Habermas

Una anécdota con ocasión del fallecimiento del influyente filósofo

El miércoles 19 de enero de 2011, hace ya 15 años, me desplacé muy temprano desde Bonn, donde vivía, hasta Fráncfort del Meno. Mi propósito era asistir a la conferencia “From German Idealism to American Pragmatism – and Back” que Robert B. Brandom iba a dictar en la Universidad de Fráncfort. La conferencia era a las seis de la tarde, así que pasé el día en la biblioteca leyendo el texto de la conferencia y el libro “Articulating Reasons”, de Brandom. En ese entonces pensaba que podía escribir una tesis doctoral que redujera la pregunta por la legitimación del derecho al campo de la moral y, después de haber leído “Problems of Rationality” de Donald Davidson, había llegado, como algo “natural”, a Brandom.

Poco antes de la hora prevista para la conferencia pasé por la cafetería a comprar una botella de agua y, aprovechando que Brandom estaba allí, le pedí que me autografiara “Articulating Reasons”, a lo que Brandom amablemente accedió. Nunca antes había visto a Brandom en persona, pero no fue difícil reconocerlo pues su apariencia es inconfundible, en particular por su barba. Al extenderle el libro quedó a la vista el texto de la conferencia que traía conmigo, con mis notas y subrayados. Junto a Brandom estaba una persona que, al verme, me pidió que me sentara con ellos y que, con muy buen sentido del humor le dijo a Brandom, llamándolo Bob, que yo debía ser la única persona que me había leído su conferencia. Brandom me preguntó sobre qué estaba escribiendo en mi doctorado, le contesté con mi precario inglés y, dos minutos después, aproximadamente, y sin haberme sentado, me despedí, pese a la insistencia del interlocutor desconocido para que me quedara un rato más con ellos.

Unos minutos después, ya en el salón de la conferencia, supe que la persona que estaba con Brandom era Jürgen Habermas. Para ese entonces ya tenía sobre mi mesa de trabajo, aunque no había iniciado su lectura, “Faktizität und Geltung”, de Habermas. Ese libro me proporcionó el aparato conceptual que me permitió conciliar mi intuición profunda a favor de la objetividad deseable en la moral y el derecho con la relatividad de los consensos que alcanzan seres humanos en esos ámbitos. La importancia de Habermas es, por supuesto, mucho mayor a haber orientado a un estudiante de doctorado perdido en sus lecturas. En particular su alegato constante a favor de un mundo racional, donde el diálogo y las buenas razones nos llevan al entendimiento, y en contra de un mundo mítico, donde algunos iluminados tienen acceso epistemológicamente privilegiado a la verdad, tiene plena vigencia hoy. Esa deliberación racional, además, en Habermas lleva a un profundo respeto por la democracia y el derecho que podría servir de faro en esta época violenta que vivimos.

Ojalá la tristeza que genera su reciente fallecimiento sirva de excusa para leer y releer su legado literario.