Debates Penales Contemporáneos
18 de marzo de 2026
Ludwig Josef Wittgenstein (1889- 1951): Aportes Filosóficos a la Ciencia del Derecho Penal y a la Evolución de la Inteligencia Artificial. Parte 3.
Las ideas de Wittgenstein sobre el lenguaje y su uso ofrecen un marco filosófico para comprender algunos fundamentos del desarrollo de la inteligencia artificial.
En este último ensayo abordaremos lo concerniente a los aportes de Ludwig Wittgenstein a la evolución de la Inteligencia Artificial. El interrogante central de este apartado es el siguiente: ¿De qué manera un filósofo que vivió hasta 1951, pudo influir en un concepto que surge en 1956?
El término Inteligencia Artificial (IA), surgió en el año 1956 por virtud de su gestor John McCarthy[1], concepto que trajo aparejado para los años 60 el aparecimiento del primer lenguaje de programación de la IA, el LISP “List processing (procesamiento de listas), como herramienta para el manejo de listas y estructuras simbólicas. Desde el principio ese concepto de la Inteligencia artificial ha estado vinculado a la capacidad y facultad de una máquina, en este caso una computadora, para llevar a cabo las tareas y oficios que identifican a la inteligencia humana y la posibilidad de aprender nuevas habilidades. El cerebro humano funciona por virtud de las conexiones neuronales, la IA se vale de los algoritmos, las técnicas informáticas y los datos para resolver problemas complejos que se le plantean por la mente humana.
El pensamiento wittgensteiniano contribuyó decididamente a la evolución de la IA, desde varias aristas, esencialmente cuando le estableció retos a la maquina y también cuando por efecto del “juego del lenguaje” propició el desarrollo de los denominados “modelos del lenguaje”. En lo que alude a lo primero Wittgenstein, destacó que por muy avanzada que sea una máquina, jamás tendrá conciencia de sí misma, como núcleo rector del ser humano. En ese sentido, asentó: Los hombres concuerdan en decir que: ven, oyen sienten, etc., (aunque algunos sean ciegos y otros sordos). O sea que atestiguan de sí mismos que tienen conciencia[2]. El ser humano tiene capacidad de adoptar puntos de vista, toda vez que tiene la facultad de previsión, como resultado de sus estados de conciencia; mente y alma lo identifican como ser pensante. La IA, es producto de un entrenamiento eficaz, por eso su utilidad dependerá fundamentalmente del Input, esto es, de la inteligencia humana que la direcciona y la instruye (prompts). En ese sentido, se produce por Wittgenstein el gran aporte de mediante los conceptos de juego de lenguaje y lenguaje natural, para que más tarde, mediante los bots, los asistentes virtuales como Alexa o Siri y los chatbots, la IA mejore las conversaciones e interacciones entre las computadoras y las personas.
El lenguaje como practica vivencial que a través de su uso acerca a los seres humanos entre sí, permitió el avance de conceptos cómo los del aprendizaje profundo y de redes neuronales, por la facilidad para procesar, comprender y generar lenguaje humano. En el desarrollo de esas herramientas, trascendental aquella idea de Wittgenstein, de que: las palabras una vez proferidas con sentido, no solo tienen extensión, sino también una dimensión de profundidad[3].
Mediante los conceptos de juegos de lenguaje y técnicas lingüísticas la filosofía wittgensteiniana aportó decididamente en las tareas de los modelos de lenguaje que usa la IA para ser más productiva y facilitar las tareas, sobre todo para la recolección y selección de datos en lo que se conoce como corpus de texto.
[1] También se encuentran orígenes más remotos en Ada Lovelace, primera programadora y Alan Turing (1912- 1954), el padre de la computación moderna y creador del famoso Test de Turing, que buscaba verificar si una máquina podía ser considerada inteligente.
[2] Wittgenstein, Ludwig. Investigaciones filosóficas. Traducción, introducción y notas críticas de Jesús Padilla Gálvez. Editorial Trotta, párrafo 416, página 186.
[3] Ibidem, Investigaciones filosóficas, párrafo 594, página 219.